Archivo para diciembre, 2009

Pour aller danser le jerk

Posted in Fotos / Photos on diciembre 7, 2009 by marie

Curiosidades en el Monasterio de Pedralbes (BCN, XIV)

Posted in Fotos / Photos on diciembre 7, 2009 by marie

Envie de mousaka

Posted in Fotos / Photos on diciembre 7, 2009 by marie

Elegía y recuerdo de la canción francesa

Posted in Escritura / Ecriture, Musica / Musique on diciembre 6, 2009 by marie

tenía menos de 7 años, escuchaba esta melodía y de hecho “les feuilles mortes” fue la primera canción de la cual conocí las palabras…¿que entendía yo a esta edad de  que “la vida separa los que se aman, poco a poco, sin hacer ruido y el mar borra en la arena los pasos de los amantes desunidos” ? quizás no mucho, quizás todo…pero me marcó a vida como una canción que no tiene ni momento ni lugar, un sello universal y que obviamente no se muere nunca.

Poema de Jaime Gil de Biedma, poeta español (1929-1990), sobre esta canción, aquí interpretada por Yves Montand, cantante y actor italiano-francès (1921-1991). ¡Que disfruten!

Elegía y recuerdo de la canción francesa

C’ est une chanson
qui nous ressemble.
Kosma y Prévert: Les feuilles mortes

Os acordáis: Europa estaba en ruinas.
Todo un mundo de imágenes me queda de aquel tiempo
descoloridas, hiriéndome los ojos
con los escombros de los bombardeos.
En España la gente se apretaba en los cines
y no existía la calefacción.

Era la paz -después de tanta sangre–
que llegaba harapienta, como la conocimos
durante cinco años.
Y todo un continente empobrecido,
carcomido de historia y de mercado negro,
de repente nos fue más familiar.

¡Estampas de la Europa de post-guerra
que parecen mojadas en lluvia silenciosa,
ciudades grises adonde llega un tren
sucio de refugiados: cuántas cosas
de nuestra historia próxima trajisteis, despertando
la esperanza en España, y el temor!

Hasta el aire de entonces parecía
que estuviera suspenso, como si preguntara,
y en las viejas tabernas de barrio
los vencidos hablaban en voz baja…
Nosotros, los más jóvenes, como siempre esperábamos
algo definitivo y general.

Y fue en aquel momento, justamente
en aquellos momentos de miedo y esperanzas
-tan irreales, ay- que apareciste,
oh rosa de lo sórdido, manchada
creación de los hombres, arisca, vil y bella
canción francesa de mi juventud!

Eras lo no esperado que se impone
a la imaginación, porque es así la vida,
tú que cantabas la heroicidad canalla,
el estallido de las rebeldías
igual que llamaradas, y el miedo a dormir solo,
la intensidad que aflige al corazón.

Cuánto enseguida te quisimos todos!
En tu mundo de noches, con el chico y la chica
entrelazados, de pie en un quicio oscuro,
en la sordina de tus melodías,
un eco de nosotros resonaba exaltándonos
con la nostalgia de la rebelión.

Y todavía, en la alta noche, solo,
con el vaso en la mano, cuando pienso en mi vida,
otra vez más sans faire du bruit tus músicas
suenan en la memoria, como una despedida:
parece que fue ayer y algo ha cambiado.
Hoy no esperamos la revolución.

Desvencijada Europa de post-guerra
con la luna asomando tras las ventanas rotas,
Europa anterior al milagro alemán,
imagen de mi vida, melancólica!
Nosotros los de entonces, ya no somos los mismos,
aunque a veces nos guste una canción.