Archivo para octubre, 2011

Remuant périple

Posted in Escritura / Ecriture, Fotos / Photos on octubre 25, 2011 by marie

Une bosse, deux bosses, trois bosses…

Les noix de coco tenues en grappe valsent avec les poulets encore en vie.

Quelques sacs de farine servent de fauteuil à un jeune garçon. Placé à l´avant, la tête au vent il peut profiter pleinement du spectacle : la traversée des champs de cannes à sucre, l´arrivée en ville.

Est ce là bas que tout se passe ?

Pour lui c´est peut être la centième ou millième fois qu´il fait ce voyage en terres Pernambuquéennes, pour moi c´est la première.

Les étoiles scintillent fort mais dans cette noirceur profonde on ne distingue que les silhouettes des passagers. De temps à autre de curieux lampadaires rouges éclairent notre chemin qui, parcouru par le camion, nous enveloppe d´un grand nuage de terre.

Mon ami s´immisce jusqu`au garçon, je n´y vois rien mais je le suis.

Tout autour de nous l´abondante forêt a quelque chose d´effrayant : les pointes des hautes feuilles des palmiers, la quantité de grillons, ou peut-être le souvenir de l´ardent violet du coucher de soleil.

Par dessus le bruit du moteur, on devine des bribes de conversation, elles ne sont pas dans ma langue mais leur présence m´apaise.

Je ne ressens plus de peur face à la nuit ni à cette proximité avec le grand inconnu, la magie est entrée, l´instant figé.

Nous arrivons à la ville où nous stoppons sur une petite place pavée. Demain les passagers du camion installeront le marché avec les premiers rayons de soleil, vers 5 heures. Ils déchargeront le camion et videront les sacs remplis de la veille.

Nous reviendrons les filmer, mémoriser cette fois l´abondance de couleurs, apprécier les sourires des deux marchandes, dire aurevoir au jeune garçon.

Photos d´Aleks:

Luna llena y otras noches en Recife / Pleine lune et autres nuits à Recife

Posted in Fotos / Photos on octubre 15, 2011 by marie

 

Vivir en Recife/ Vivre à Recife

Posted in Cine, Entrevistas/ Interviews on octubre 6, 2011 by marie

En français: sous les photos

Recuerdo, cliché y felicidad

Empezar  a escribir sobre “vivir en Recife” es empezar a escribir sobre lo que para mí de momento corresponde a “vivir en el Brasil”, es decir, una inmensa tarea.

Van ahora más de 2 semanas que estamos en la “Venise Nordestiña” y las impresiones se multiplican en mi cabeza. De momento los colores están llenando el lienzo y aunque hayan espacios vacíos no puedo parar de admirar los tonos intensos de este azul, este amarillo y este verde.

Soy conciente de unas matices de gris: hay niños sin zapatos en la calle y la ciudad tiene las venas tan contaminadas que su aire es inaguantable al cruzar algunos puentes.

Igual así veo belleza en todos los rincones, del puerto al centro antiguo hasta mi barrio Boa Viagem donde el sábado es mar, sol y agua de coco.

Tanpoco estoy de “Erasmus latino” como en mi último viaje en América del Sur conviviendo en Lima con 15 adictos a la fiesta. En casa, mi compi es capaz de acostarse antes de las 11pm y cada noche entramos en guerra contra un batallón de mosquitos bien armados. En semana vamos de escritorio en bibliotecas hasta panaderías intentando de encontrar un sitio donde se puede trabajar en grupo, pasando de buses a auto, auto a buses. Pues si, tenemos horarios, reuniones, incluso un móvil…estamos aquí por trabajo.

Este tema podría ahora ser un buen climax “está en Brasil encantada pero tiene que trabajar mucho y su trabajo”…

Pues, mi trabajo…

nunca ha sido tan placentero.

Estas dos últimas semanas fueron dedicadas a mirar el material gravado, ver que se podría utilizar, que se podría completar, conversar ejes de narración, elegir personajes claves, pensar en que se podría editar como secuencia, que podría ser una transición de puta madre… o sea una “chuva “de ideas constante!

Poco a poco en mi cuadro-postal mental de “mi” nueva ciudad se añaden nuevos colores: el rojo obviamente (del auto de Juliana, de la mermelada de goiaba, del nuevo short de Aleks, del mechero que tenemos en casa) y el cepia de mi nueva libreta.

Ella fue un impulso, una necesidad urgente, un bonito regalo.

“Lunes 26 de septiembre en el bus,

Empiezo una libreta nueva, no un cuaderno para contar largas historias, no, una libreta para tener siempre conmigo para apuntar grupos de música, reflexiones, observaciones. Me alegra volver a tener una libreta. Me gusta porque es un espacio confuso y lleno de tipografías y colores diferentes pero al momento de leer las palabras dejadas por orden cronológico se reconstruyen recuerdos que a veces han sido olvidados.”

Uno de mis primeros recuerdos al llegar aquí fue la imagen de la vida tropical que me había transmitido el video clip de la canción “Lambada” y con ella la admiración que tenía a los 4 años al ver los niños bailando.

Recuerdo como ya me hacía la “listilla” como dice mi compi cuando para el espectáculo de navidad fui una de las 2 elegidas para bailar sobre esta canción CON maracas!! Et toc!

22 años después, al regresar de una gaypride “mágica” me enseñan las letras. Hablan de llorar, recuerdo, amor perdido.

Esta canción, ¿triste? You´re kinding me?

En mi memoria con un ritmo así era pura alegría entonces la volví a escuchar. Escuché el acordeón, melancólico, y pensé que con mis 4 añitos no podía aún darle importancia y sentido.

En las calles de Recife no encontré muchos acordeones aún pero música no falta. En cualquier barrio, por cualquier motivo y a cualquier momento pueden resonar percusiones, trompetas, cantos. Llegan los grupos de Carnaval que no pueden aguantar los meses que faltan hasta LA gran fiesta que parece ser una religión aquí. Y en caso que sea solo un par de músicos se junta siempre más gente para formar un circulo donde quien quiera puede entrar a hacer unos pasitos de baile al centro. Un show total!

Al mirarles muchas veces me pregunto: ¿De donde sacan esta alegría de vivir?

Y aunque suena tan cliché, esta playa este sol y estas palmeras …¿no tienen nada que ver?

Podría ser pero los que me acogen con tanta buena onda son los mismos que  entre dos pinchos de corazón de gallina me enseñan frases como “Nao importa quem morio, eu quero chorar” (No importa quien murió yo quiero llorar). No me lo dicen en plan borracho para decir cualquier cosa, no, me lo repiten orgullosos para “que me lo lleve a Francia”… toma niña aquí bajo el sol hablamos de dolor con sonrisa… que tal?

Total me pasa lo mismo que con la lambada me dejo llevar por el ritmo sin fijarme que el acordeón aunque invisible siempre está presente.

Al buscar sobre la palabra “saudade” encontré una definición de un escritor portugués Manuel de Melo, del siglo XVII que dice “bien que se padece y mal que se disfruta”.

Mal que se disfruta…¿Esto explicaría todo?

Al asumir el mal como componente de un bien, al aceptar el dolor como integrante de la vida, llegarían a acceder a otro tipo de felicidad? Una más cercana a la realidad, más completa?

Y si esta felicidad aparente sería en realidad una mascara para esconder las cicatrices hechas después de un atardecer precipitado?

De momento no busco respuestas, prefiero mirar los colores.

Souvenir, cliché et bonheur

Commencer à écrire sur le thème “vivre à Recife” c´est commencer à écrire sur ce qui pour moi correspond au thème “vivre au Brésil”, c´est à dire une grande mission.

Voilà plus de 2 semaines que nous sommes dans la « Venise du Nord- est » et les impressions se multiplient dans ma tête. Pour le moment les couleurs sont en train de remplir le tableau. Bien qu´il y des endroits vides je ne peux m´empêcher d´admirer les tons intenses de ce bleu, ce jaune, ce vert.

Je suis consciente de certaines variantes de gris : il y a des enfants sans chaussures qui se promènent dans les rues et la ville a les veines si polluées que son air devient insupportable lorsqu´il faut traverser certains ponts.

Malgré tout je vois de la beauté dans tous les coins, du port au vieux centre jusqu´à mon quartier Boa Viagem où le samedi c´est traditionnellement : mer, soleil et eau de coco.

Je ne suis pas non plus en échange universitaire « Erasmus latino » comme lors de mon dernier voyage en Amérique du Sud où je cohabitais avec 15 fêtards à Lima. À la maison, mon colloc est capable de se coucher avant 23h et chaque soir nous entrons en guerre contre un bataillon de moustiques assoiffés de notre chair fraiche. La semaine nous allons de bureau en biblio et même boulangerie pour essayer de trouver un endroit où nous pouvons travailler en groupe passant des bus à la voiture, de la voiture aux bus. Et oui… nous avons des horaires, des réunions, un téléphone portable… nous sommes ici pour travailler !

Ce sujet pourrait alors être un bon climax « elle est au Brésil, ravie, mais elle doit beaucoup travailler et son travail… »

Mon travail…

n´a jamais été aussi plaisant !

Ces deux dernières semaines il s´agissait de regarder le matériel filmé, décider ce qui peut être utilisé, ce qui peut se compléter, parler d´axes narratifs, choisir les personnages clefs, penser à ce qui peut être monté comme séquence, à ce qui pourrait être une super transition. Une pluie d´idées constante !

Petit à petit se rajoutent dans mon tableau-carte postale mental le rouge, le rouge de la voiture de Juliana, de la confiture de goiaba, du nouveau short d´Aleks, du briquet que nous avons à la maison ; et le cépia de mon nouveau calepin.

Une impulsion, un besoin urgent, un joli cadeau.

« Lundi 26 septembre, dans le bus

Je commence un nouveau calepin, pas un cahier pour écrire de longues histoires, non, un calepin pour avoir toujours avec moi pour noter le nom de groupes de musique, des réflexions, des observations. Je suis contente d´avoir de nouveau un calepin. J´aime cet espace parce que même confus et rempli de typographies et couleurs différentes au moment de lire ces mots déposés  par ordre chronologique les souvenirs parfois oubliés se reconstruisent. »

Un de mes premiers souvenir à mon arrivée ici fut la fameuse chanson « La lambada » et avec elle l ´admiration que j´avais à voir les enfants danser. Je me souviens alors qu´à mes 4 ans je faisais (déjà) ma maligne quand pour le spectacle de noël je fut une des 2 choisies pour danser sur cette chanson AVEC les maracas !! Et toc !!

22 ans plus tard, au retour d´une gaypride on m´apprend les paroles… Ça parle de quelqu´un qui pleurera le souvenir d´un amour qu´elle n´a pas su protéger.

Cette chanson, triste ? C´est une blague ?

Dans ma tête avec ce rythme ce n´était que la joie pure alors devant ma perplexité je l´ai réécoutée. J´ai alors entendu l´accordéon, mélancolique,  et j´ai pensé qu´avec mes 4 ans au compteur je n´avais pas pu y donner de sens.

Dans les rues de Recife je n´ai pas encore trouvé beaucoup d´accordéons mais la musique, il n´en manque pas. Dans chaque quartier, pour quelconque raison et à tout moment on peut entendre résonner des percussions, des trompettes, des chants. Les groupes de Carnaval rongés par l´attente de LA grande fête qui n´aura lieu qu´au mois de mars, débarquent et envahissent les rues. Et s´il s´agit qu´un d´un petit groupe de musiciens il y a toujours des passants pour agrandir la ronde où tout le monde peut entrer faire quelques pas. Le grand show !

Quand je les regarde je me demande souvent : d´où puisent ils cette joie de vivre ?

À vrai dire, bien que ce soit très cliché, cette plage ce soleil et ces palmiers… n´ont il rien à voir ?

Peut être mais ceux qui m´accueillent si gentiment sont les mêmes qui entre deux brochettes de cœur de poule m´apprennent des phrases du genre « Nao importa quem morio, eu quero chorar” (Qu´importe qui est mort, je veux pleurer”). Mais ils ne me le disent pas en plan bourré pour dire quoique ce soit, ils me le répètent pour « que je l´emporte en France »… prends ça ma fille ici sous le soleil on parle de douleur avec le sourire… pas mal hein ?

Au final c´est la même histoire qu´avec la lambada je me laisse emportée par le rythme sans me rendre compte que même invisible l´accordéon est toujours présent.

En faisant des recherches sur le mot « saudade » qui parle de cette mélancolie ressentie à l´évocation d´un souvenir, d´une personne, j´ai trouvé une définition d´un écrivain portugais du XVII Manuel de Melo qui disait « bien qui fait souffrir et mal qui se savoure ».

Mal qui se savoure…

Ceci expliquerait-il cela??

À assumer le mal comme composant du bien, à accepter la douleur comme partie intégrante de la vie, arriveraient-ils à accéder à un autre tipe de bonheur ? Une plus proche de la réalité, plus complète ?

Et si ce bonheur apparent serait en réalité un masque pour cacher les cicatrices faites durant une nuit noire arrivée trop tôt ?

Pour le moment je ne cherche pas de réponses, je préfère regarder les couleurs.